Terapia de parejaCuando algo entre dos empieza a necesitar otro espacio
Hay momentos en los que una pareja siente que algo cambió. A veces ocurre después de una crisis concreta; otras, el distanciamiento fue sucediendo de a poco y resulta difícil identificar cuándo empezó.
Pueden aparecer discusiones que se repiten, silencios, resentimiento, distancia emocional, dificultades para comunicarse o la sensación de que cada intento por acercarse termina generando un nuevo desencuentro.
No siempre se trata de haber dejado de quererse. A veces, simplemente, la pareja ya no encuentra la manera de encontrarse.
La terapia de pareja ofrece un espacio para comprender qué está sucediendo entre ambos, pero también para acercarse a aquello que cada uno siente y que muchas veces no está pudiendo expresar, o el otro no está pudiendo escuchar.

No se trata de decidir quién tiene razón
Cuando una pareja atraviesa una dificultad, es frecuente que cada uno tenga una explicación acerca de lo que sucede y una historia de situaciones que parecen confirmar su propia mirada.
Mi lugar como terapeuta no es decidir quién tiene razón.
Me interesa escuchar lo que cada uno tiene para decir, pero también observar qué sucede entre ustedes: cómo se hablan, cómo se escuchan, qué ocurre cuando uno intenta acercarse, cómo responde el otro y qué emociones aparecen detrás del enojo, el reclamo, el silencio o la distancia.
Muchas veces empiezan a hacerse visibles ciclos que se repiten. Algo que hace uno genera una determinada respuesta en el otro; esa respuesta vuelve a impactar en el primero y ambos terminan, casi sin darse cuenta, una y otra vez en el mismo lugar.
Poder reconocer esos ciclos, comprender qué los activa y acercarnos a qué siente y necesita cada uno por debajo de esas reacciones puede empezar a abrir otras posibilidades dentro del vínculo.
Cuando la sexualidad es la puerta de entrada
Muchas parejas llegan a consulta porque algo cambió en su sexualidad: disminuyó el deseo, dejaron de tener encuentros, aparecieron dificultades sexuales o sienten que la intimidad ya no es la misma.
Sin embargo, no siempre el problema empieza en la sexualidad.
A veces aparecen allí otros desencuentros que venían ocurriendo desde antes: dificultades para comunicarse, resentimientos, distancia emocional, conflictos que no pudieron resolverse o necesidades que dejaron de expresarse y escucharse.
En esos casos, la sexualidad puede funcionar como un termómetro de la pareja: el lugar donde termina haciéndose visible algo que también está sucediendo en otras dimensiones del vínculo.
Otras veces ocurre al revés: una dificultad específicamente sexual empieza a generar frustración, inseguridad o distancia y termina afectando la relación.
Por eso, cuando una pareja consulta por su sexualidad, para mí es importante no mirar solamente lo que ocurre en los encuentros sexuales, sino comprender a las dos personas y el vínculo en el que esa sexualidad está teniendo lugar.
¿Los dos tienen que estar igualmente convencidos?
No necesariamente.
Es frecuente que uno de los integrantes proponga la consulta y que el otro tenga dudas o no sepa bien qué esperar.
No necesito que lleguen pensando ni sintiendo lo mismo. Parte del trabajo será justamente poder escuchar qué está viviendo cada uno.
La terapia de pareja no siempre tiene como objetivo continuar juntos
Algunas parejas consultan porque quieren reconstruir su vínculo. Otras necesitan comprender qué les está pasando antes de decidir cómo continuar.
En algunos casos, el proceso también puede acompañar una separación y ayudar a atravesarla de una manera más cuidada.
El objetivo no lo decido yo de antemano. Lo vamos construyendo con la pareja.
Contacto
¿Querés contarme qué te está pasando?
Podés escribirme y contarme brevemente qué te sucede o qué te llevó a consultar.
No hace falta que sepas de antemano qué tipo de terapia necesitás ni que puedas explicar perfectamente lo que te ocurre.
A partir de lo que me cuentes podemos empezar a pensar cuál puede ser la manera más adecuada de abordarlo.
+54 9 11 2254-0922