Dificultades de erecciónQue una erección falle no significa necesariamente que exista una disfunción
Que en alguna ocasión una erección no aparezca, se pierda o tenga menos firmeza de la esperada no significa automáticamente que exista una disfunción eréctil.
La respuesta sexual no funciona como un mecanismo voluntario que podemos encender y mantener a voluntad. Puede verse influida por el cuerpo, las emociones, el contexto, el vínculo, el cansancio, el estrés, sustancias, medicamentos y muchas otras variables.
El problema muchas veces comienza cuando aquello que ocurrió una vez empieza a ser esperado la próxima vez.
Aparece entonces una pregunta:
“¿Y si me vuelve a pasar?”
Y la atención puede desplazarse de las sensaciones, el placer y el encuentro hacia la vigilancia de la erección.
¿Sucede siempre o solamente en algunas situaciones?
Para comprender una dificultad de erección importa saber cuándo aparece, pero también cuándo no.
Puede ocurrir con una persona y no con otra, en algunos encuentros pero no durante la masturbación, haber estado presente desde el comienzo de la vida sexual o aparecer después de años sin dificultades.
Que una erección aparezca en una situación y en otra no, no nos da por sí solo una explicación. Nos da una pista.
No significa automáticamente falta de deseo, ausencia de atracción ni un determinado conflicto psicológico.
Necesitamos comprender qué cambia entre una situación y otra.
Una erección también habla del cuerpo
Las dificultades de erección pueden relacionarse con factores vasculares, metabólicos, neurológicos, hormonales, farmacológicos, con determinadas enfermedades, consumo de sustancias u otros aspectos físicos.
Por eso no conviene asumir que una dificultad es psicológica simplemente porque aparece durante un encuentro sexual.
Una dificultad sexual puede tener más de un factor interviniendo al mismo tiempo.
Cuando aparece la vigilancia
Después de una experiencia que generó preocupación, puede comenzar un ciclo:
dificultad“¿y si vuelve a pasar?”vigilanciamenos conexión con las sensacionesmayor dificultad“sabía que iba a pasar”
La persona puede empezar a observarse casi desde afuera: comprobar si la erección está suficientemente firme, preguntarse cuánto durará o qué estará pensando la otra persona.
Deja de estar viviendo el encuentro y empieza a observarse durante el encuentro.
Cuanto más se intenta controlar una respuesta que necesita excitación y conexión con las sensaciones, más difícil puede resultar permanecer en ellas.
La erección no es una medida
Una erección es una respuesta sexual. No es una medida del deseo, de la masculinidad ni del valor de una persona.
Y una relación sexual es mucho más que una penetración.
Puede haber besos, caricias, contacto, excitación, fantasías, juego, exploración, placer compartido y muchas otras formas de encuentro.
La penetración puede estar presente o no. No define por sí sola si existió una experiencia sexual satisfactoria.
La otra persona también puede entrar en el problema
Cuando aparece una dificultad de erección, la otra persona puede interpretarla como falta de deseo o de atracción, sentirse responsable o comenzar también a estar pendiente de si la erección aparece o se mantiene.
Quien tiene la dificultad puede sentirse avergonzado, frustrado o temer decepcionar.
Así, sin proponérselo, ambos pueden terminar observando la erección en lugar de participar del encuentro.
Cuando existe una ayuda médica
Los tratamientos médicos pueden ser un recurso valioso cuando están correctamente indicados.
A veces pienso en ellos como una muleta: una ayuda puede acompañar durante un tiempo mientras se recuperan otros recursos, del mismo modo que una muleta permite caminar mientras continúa la rehabilitación de una lesión.
Eso no significa que toda persona deba dejar una medicación ni que utilizarla implique dependencia. En algunos casos puede ser necesaria durante períodos prolongados por razones médicas.
Lo importante es que la respuesta sexual no quede reducida exclusivamente a la presencia o ausencia de una medicación.
Recuperar el encuentro
Trabajar sobre una dificultad de erección implica algo más amplio que conseguir que una erección “funcione”.
También importa recuperar la confianza en el propio cuerpo, poder volver a las sensaciones, al erotismo, al placer y a la presencia de la otra persona.
Una erección puede formar parte del encuentro. No necesita convertirse en la medida de si el encuentro existió o fue satisfactorio.
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